LA INDUMENTARIA EN EL JAPÓN TRADICIONAL
Al contrario que en la vestimenta tradicional europea, la japonesa en principio no hace distinción según el sexo. Las diferencias entre las ropas de hombres y mujeres se manifiestan sobre todo en el tipo de telas, colores y estampados y, sobre todo, en la manera de llevarlas.
La vestimenta japonesa se compone de las siguientes prendas:
Kimono: de "kiru" = vestir y "mono" = cosa. En realidad, significa cualquier tipo de ropa. A partir del siglo VII, la indumentaria del señor se caracterizaba por sus magníficos kimonos, que llegaban a tener hasta seis capas de tela. A partir del siglo XII crece la importancia de los kimonos prácticos para la batalla y se desarrolla el kosode. En el periodo Edo, a partir del siglo XVII, el carácter jerárquico de la sociedad se distinguía por la práctica del confucionismo y los diferentes estilos de kimono según la clase social.
Yukata: viene de las palabras "yu" = agua y "katabira" = ropa interior. Originariamente, la yukata se ponía después del baño. Es una prenda cómoda y vaporosa para estar en casa y para ocasiones informales, sobre todo en verano. Se lleva sin ropa interior, no va forrada y suele ser de color blanco o estampada en añil.
Kosode: significa "pequeñas mangas" y en principio era un vestido interior usado por hombres y mujeres, cuyas mangas eran casi tan anchas como largas. El kosode asoma por debajo de la prenda que se lleva abierta por encima. En la actualidad suele llevarse sin nada por encima y, en realidad, es lo que fuera del Japón solemos llamar kimono.
Uchikake: es la prenda que se lleva por encima del kosode. Va profusamente decorado, y las mangas a veces llegan hasta el suelo. El dobladillo suele ir acolchado, para que el traje pueda arrastrarse como una cola.
Haori: es una chaqueta que llevan los hombres (hoy en día también las mujeres) sobre el kimono cuando hace frío. El haori tiene el mismo corte del kimono, pero sólo llega hasta los muslos y las piezas delanteras más estrechas pueden abrocharse sobre el pecho con dos cordones anudados.
Kamishimo: es el ropaje formal del samurái. La parte superior, kataginu, tiene unos hombres muy anchos, que parecen alas, y se lleva sobre el kimono. Llevan además los hakama, una especie de falda-pantalón de corte muy ancho, marcadamente plisada. Las costuras de los lados están abiertas desde la rodilla, de manera que asome el kimono por debajo. El hakama lo utilizan también las mujeres en los templos sintoístas, y puede llevar una abertura en el centro o ser de una pieza.
Obi: cinturón que se ata alrededor del kimono y que constituye en sí mismo un adorno. Su anchura varía desde un par de centímetros hasta varias docenas de centímetros y tiene varios metros de largo. Los de las mujeres suelen ir bordados o pintados a mano. Las mujeres utilizan además un fino cinturón trenzado o relleno para sujetar el obi, que se llama obijime.
Geta: chanclas de madera que se utilizan con la vestimenta informal. Están compuestos de una suela rectangular de madera con dos piezas transversales debajo, y son utilizadas tanto por los hombres como por las mujeres. Son muy útiles para caminar por el agua en la época de los tifones o por la nieve en invierno.
Zori: sandalias de tela suave o paja trenzada, que se llevan con la vestimenta formal.
Tabi: calcetines con separación para el dedo gordo, que se usan con los zori. Son de una tela bastante fuerte, pues se utilizan además como zapatillas para estar en casa.
Confección y colocación de un kimono:
Un kimono se confecciona con piezas rectangulares y se ajusta una vez puesto mediante bandas. Tradicionalmente, la tela de un kimono consta de bandas de unos 30 cm de anchura con las que se monta la prenda.
Ponerse un kimono es un verdadero arte, que requiere la imprescindible ayuda de otra persona. Primero se ponen los tabi y el vestido que hace las veces de combinación interior. Siempre se dobla el lado izquierdo sobre el derecho, excepto para los entierros. Después se coloca por encima el kimono abierto y recogido, de manera que no llegue más que a los tobillos. El lado izquierdo se coloca sobre el derecho y el kimono se cierra con una banda de manera que el cuello termine a la altura de las caderas.
El kimono queda tan justo a la altura de las rodillas que junto con las sandalias dan lugar a ese peculiar trotecillo que se considera tan elegante. Al levantarse, los pies quedan muy juntos, con los dedos girados hacia el interior.